Sopas sabrosas y baratas

El invierno es la época en la que la cocina respira aromas silvestres. El olor del tomillo, el bosque en su esplendor con las setas más sabrosas, la huerta en la que reinan coles, coliflores, calabazas y en el monte la caza.

En los fogones triunfan  las sopas, los cocidos y los platos que necesitan el cariño del chup chup.

Esa cocina que nunca morirá porque está unida a nuestra memoria. Una cocina que está en nuestros genes, en nuestra memoria palatal.

Por eso hoy quiero darles algunas ideas de sopas sencillas, sabrosas y buenas.

Son platos honestos, que en su sencillez nos muestran todo el encanto de la mejor cocina.

Que les parece si comenzamos por una sopa de ajo. La más pobre por sus ingredientes, pero de una riqueza, de un sabor único. Y en estos tiempos de crisis de un coste asumible.

Agua, rebanadas de pan, si es posible del día anterior, unos dientes de ajo y un huevo por persona, sal y aceite de oliva virgen extra.

Si fuese posible deberíamos disponer de un os peroles de barro y cucharas de madera de boj.

Se hierve el agua con sal y tres o cuatro dientes de ajo. Pasados diez minutos de hervor, añada las rebanadas de pan y un par de cucharadas de aceite de oliva. Finalmente pase la sopa a los peroles o platos soperos y escalfe un huevo.

Esta sopa de ajo de origen aragonés que adoraba el rey Jaime I, es además de exquisita, reconfortante. Un  placer único.

Esta misma sopa tiene otras variantes. Los mismos ingredientes: agua, sal, rebanadas de pan y un  sofrito de dientes de ajo, tacos o lonchas de jamón y rodajas de un buen chorizo y pimentón de la Vera (Extremadura), procurando no quemarlo para lo que deberemos retirar la sartén del fuego unos instantes.. Este sofrito se añadirá al caldo que tenemos en ebullición y ¡oh maravilla¡, podremos disfrutar de un soberbio plato de nuestra mejor cocina.

Y otra opción es la sopa de tomillo que tanto disfrutaba Josep Plà. Le recuerdo en el hotel Ampurdán de Figueras (Gerona), tomando ese plato que le preparaba el gran cocinero Josep Mercader.

La receta es sencilla. Se puede hacer con agua o más enriquecida con un  caldo de pollo o vegetal.

Se trata de infusionar durante unos minutos un manojo de tomillo, si es posible fresco, recién cortado y una vez colado el caldo llevar de nuevo a ebullición ese caldo con rebanadas de pan y añadir para terminar unos huevos batidos.

Disfrutarán de otra sopa única. Sopas opíparas, fáciles en  su ejecución y muy sanas y placenteras.

Les recomiendo que se pongan  el delantal y disfruten primero de la cocina y después en la mesa de estos platos que nunca deben faltar en nuestro menú.

MF

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