El bocata

El domingo  jornada normalmente distendida, cuando llega a su fin, me gusta culminarlo  preparando en familia unos bocatas.
Y es que el bocata, el bocadillo, el sandwich, es además de fácil en su preparación, una auténtica delicia si se hace con cariño.
Un cariño que pasa por la elección del pan, muy importante. Me gusta mucho la chapata y también una buena baguette.
Y es primordial seleccionar los ingredientes: jamón, salchichón, queso, o cualquier buen producto que tenga en la despensa, por ejemplo un buen atún en conserva.
Como ven no es complicado el disfrute palatal. Eso sí les aconsejo que siempre, si les apetece y les gusta, ese pan cortado reciba en su miga el jugo de un buen tomate de colgar. La técnica consiste en cortar por la mitad el tomate y restregarlo sobre el pan, nunca triturar el tomate para pincelar el pan, algo que me parece abominable.
El siguiente paso es un poco de sal y un generoso chorro de buen aceite de oliva virgen.
Todo cambia cuando se aporta el tomate al pan, lo que los catalanes, inventores de esta genialidad culinaria llaman pa amb tomàquet.

Si prefieren que el bocadillo sea caliente con salchichas es buenisímo, o con lomo de cerdo o solomillo de ternera, el famoso “pepito”. No se pierdan el disfrute de la tortilla francesa, prueben en este caso la adición de perejil picado, se sorprenderán del cambio.
Un bocata y una cerveza bien fría es un placer reconfortante, único.
Si buscan la sofistificación disfruten el sandwich que apreciaba el gran tenor canario Alfredo Kraus, una de las voces más importantes que ha dado el bel canto.
Alfredo Kraus, en una cena inolvidable me confesó que le encantaba la combinación de sardinas en aceite de oliva, naturalmente de una seleccionada marca de conservas, con mermelada de fresa. Las sardinas debemos triturarlas con un tenedor para que la mezcla sea perfecta.
Del mismo tenor y con sorprendente éxito es el montadito que preparan en un establecimiento emblemático del tapeo de lujo en Sevilla.
Se trata de un sandwich caliente de anchoas en aceite oliva y leche condensada. Un manjar que preparan y sirven en “La flor de Toranzo”, en la calle Joaquín Guichot, esquina Jimios.
El bocata, un invento que nunca pasará de moda y que posibilita mil combinaciones, mil ingredientes a gusto del consumidor.
Disfrutemos de la gloria efímera de este lujo sencillo y sabroso.
MF

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