El personaje Opípare: Toni Falgueras

toni-falguerasceller-gelidaToni Falgueras es un hombre que vive con pasión su trabajo, un trabajo que tiene el marchamo de la tradición, de la experiencia en el conocimiento de la cultura del vino y los destilados.

Toni es la cuarta generación de un establecimiento mitíco, El Celler de Gélida, una tienda que es toda una institución, un monumento donde la historia del vino se ve representada desde hace muchos años en la calle Vallespir, en el corazón del barrio de Sants en Barcelona.

Hace años que me une una gran amistad con Toni y su esposa María y es que hemos vivido muchos momentos gratos en viajes, catas y comidas inolvidables. Grandes encuentros con este personaje Opípare que espero seguir cultivando.

MF.- Toni, cuál es la historia de El Celler de Gélida?

La historia del Celler de Gelida, es la vida de cinco generaciones. Primero vendíamos vinos a granel, éramos una bodega del barrio de Sants que también vendía hielo. Y de allí fuimos los primeros en tener gran surtido de vinos, hasta que en 1980 tuvimos el primer premio de mejor surtido de vinos catalanes.

MF.- Que ha cambiado en los últimos años en este negocio familiar?

Ferran y Meritxell, que son la quinta generación, han aportado su personalidad y su especialidad. Ferran, que es abogado y ahora lleva la gerencia del Celler de Gelida, es un gran broker de vinos y le ha dado mucha caña a la venta online. Meritxell, que se ha formado en humanidades y comunicación, da las clases de cata en nuestra sala y se ocupa de los social media.

MF.- Cuales fueron tus primeros pasos en el Celler?

Tanto mi padre como yo nacimos en la tienda… ¡No había tiempo ni de ir al hospital!

MF.- Para ser un gran experto en vinos y destilados has tenido que formarte, o la tradición familiar ha sido suficiente?

Mi formación es más de 70 países visitados. Todo el tiempo libre deidicado a visitar bodegas y siempre pedir la botella que no había probado. Escuchar a los clientes, a los que más saben, preguntar….Y gracias a profesionales como Luís Betónica y Máximo Fernández poder ir a eventos como el de Málaga, Sevilla y Santiago de Compostela de las estrellas Michelin cuando no estos galardones no estaban en boca de todos…

MF.- El mundo del vino es fascinante. Háblanos de tus impresiones, de las bodegas que has conocido y más te han impresionado?

La verdad es que muchas y las que no te impresionan por el sitio, lo hacen  por la gente o por el producto. A resaltar las de Napa Valley… ¡hasta acabamos importando vinos de Falcon Crest! En Australia me impresionó Penfolds con su gran gama. Y no puedo olvidarme de mi gran admiración a la viticultura francesa… ¡Hasta me dieron la Medalla del Mérito Agrícola de Francia! SOPEXA hizo mucho por formarnos y Burdeos continua siendo un peregrinaje casi anual….

MF.- Cual es el perfil de la clientela de El Celler de Gélida?

Tenemos vinos de todos los tipos (para el día a día, para impresionar, para coleccionar) y lo que nos encanta es que nos vengan a pedir consejo para las ocasiones especiales o compromisos.

MF.- Como se organiza una bodega-tienda con miles de referencias?

Lo imprescindible es ir catando, saber quién lo hace, cómo lo hace, dónde se hace… ¡Muchas veces hacemos más de mil km expresamente para catar un vino! Y con las muestras que nos envían las maridamos en casa en familia, para escuchar todas las opiniones.

MF.- Es complicado mantener los vinos listos para el consumo?

Nuestro lema es que está “seleccionado y afinado” precisamente por ello no tenemos todo lo que tiene el mercado sino lo que nos impresiona. Como tenemos muchas referencias las conocemos a fondo y las sabemos envejecer. ¡Hasta tenemos un museo líquido con botellas de antes de la guerra!

MF.- Los botelleros, las estanterías muestran al cliente de este templo Báquico, los mejores vinos del mundo. Porque no nos haces un repaso de las añadas históricas?

 De los vinos que se pueden guardar nos gusta presumir de los mejore Sauternes, Oportos Vintage, vinos de Burdeos y sobre todo los whiskies que prácticamente casi no envejecen.

MF.- Pero además del vino tranquilo y espumoso, en los anaqueles se encuentran los mejores Oportos, el whisky y otros destilados como el Armagnac, el cognac, etc.Haznos un repaso de esas joyas que atesoras.

Tenemos casi 100 añadas de Armagnac, de vinos, muchos coheitas y vintage de Oportos, whisky de 50, 40, 30 y 25 años. Cognac de la Grande Champagne, los mejores champagnes del mundo…

MF.- El vino es un valor seguro como inversión?

Depende, muchas veces se abusa de decir que estos vinos serán buenos dentro de unos años cuando ni los que lo aseguran lo saben. A nosotros nos gusta aconsejar los que tienen un valor real. No nos gusta especular con el vino, porque puede pasar como con la burbuja inmobiliaria. No todo los vinos cuanto más viejos son más mejores. Nos hace creíble que tenemos un archivo de estos vinos catados y vividos.

MF.- Se mueve mucho el coleccionista de vinos?

Sí, pero no es nuestro cliente preferido. Nos gustan los amantes de los vinos de buena relación calidad-precio y nos gusta adivinar los que ganarán premios. Descubrí a Juan Carlos López de Lacalle casi salido de la universidad y le pedí que me hiciera un vino de maceración carbónica… ¡y mirad cómo ha evolucionado Artadi!

MF.- Que vimos son los que tú prefieres cuando te sientas en la mesa para armonizar con una buena comida?

 Depende del momento, estación, persona, comida…. Vinos que emocionen y sobre todo que nos sorprendan y que podamos conocer a las personas que están detrás a través de ellos.

MF.- Que consejos darías para un consumo placentero y otra cosa, son los vinos más caros los mejores?

Hacer subir escalones de placer a nuestros  clientes-amigos es nuestra virtud y siempre recomendamos beber poco, pero que sea bueno.

MF.- Hasta que punto ha mejorado en nuestros días la viticultura?

¡Muchísimo! En las bodegas todos tienen las últimas tecnologías… ¡ahora lo mejor es admirar la viña!

MF.- Que supone que la saga familiar de los Falgueras la sigan tus hijos, Meritxell, una gran periodista y divulgadora del vino y Ferran, abogado y gran especialista en la venta online?

Los clientes de fuera nos felicitan por el ttato que reciben de Ferran que es el más exigente con la calidad. Meritxell ya va por su tercer libro y con muchos proyectos televisivos para explicar la cultura del vino.

MF.- Y finalmente, ¿como ves el futuro de tiendas como El Celler de Gélida?

La gente que tiene negocios tiene que tener muchísima paciencia, porque el dinero no se gana de mil en mil si no por céntimos y teniendo muchas añadas de esfuerzo y experiencia. Mi mejor consejo es que tienen que ser sostenibles por ellas mismas, y ser muy consciente de lo que valen los vinos

Nuestro buen resultado es el sacrificio de cinco generaciones, recordando que mis antepasados mantenían el negocio abierto 365 días al año y que todo lo que hemos ganado lo hemos invertido en el mismo negocio. Mis padres sólo hacían un día de vacaciones al año, el día de Santa Marta, el único día que podían ir a un restaurante.

 

MF

 

 

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