En tierras gaditanas

Acabo de pasar unos días en tierras gaditanas, una tierra, unas gentes que te atrapan. Después de muchos años El Puerto de Santa María ha sido la ciudad a la que he vuelto para de nuevo descubrir su luz y compartir gratos momentos con los amigos que un día eligieron esas tierras para disfrutar de sus grandes atractivos, de su clima Atlántico y los vientos de Levante y Poniente.

El Puerto con su casco histórico, su rivera del marisco, sus casas blasonadas, sus monumentos religiosos, las peñas flamencas…

En El Puerto de Santa María uno puede encontrar placeres sencillos, descubrir por ejemplo la churrería de Charo, toda una institución.

Y en sus alrededores ventas donde la cocina sin pretensiones, pero de gran calidad, hace que podamos disfrutar de frituras, papas aliñas, o unos huevos fritos con puntilla, acompañados de jamón y patatas fritas.

Pero también la alta cocina está presente en restaurantes como Aponiente, un triestrellado restaurante que les confieso todavía no he tenido oportunidad de conocer, pero espero que muy pronto pueda sentarme en una de sus mesas, para comprobar el talento de Ángel León, el visionario del Mar.

Sí disfruté de una comida espléndida en El Faro de El Puerto, donde reina la profesionalidad de Fernando Córdoba, hijo del gran maestro Gonzalo Córdoba, buen amigo, creador del mítico Faro de Cádiz que hoy regenta su hija.

Pues bien quiero contarles la experiencia de El Faro de El Puerto. Un restaurante con un ambiente muy agradable y una clientela entregada a la experiencia de una cocina que respeta el producto.

Es imprescindible que de entrada, el jamón de Jabugo 5J se adueñe del centro de nuestra mesa. Un 5J bien cortado, delicioso y sublime con su grasa infiltrada, los picos que no falten y como aperitivo una copa de manzanilla.

Y tras el pata negra, alcachofas en dos versiones, plancha y Chuqui, que delicia, que tratamiento.

No se pierdan las albondiguitas de marisco, con todo el sabor que aportan los langostinos de Sanlúcar y las gambas de Huelva.

Como éramos tres los comensales que compartimos la comida, la cosa fue de perdiz guisada y presa ibérica.

Yo me decanté por un arroz del señorito y les aseguro que es muy difícil encontrar un tratamiento mejor de este suculento plato.

Y un postre clásico de la casa, Bizcocho de chocolate, un dulce divino, que no deben perderse.

Para armonizar este almuerzo degustamos un vino cien por cien Tintilla. Se trata de Vara y Pulgar, cosecha 2014, para mi un descubrimiento, aunque ya conocía otros vinos de las tierras de Cádiz.

Aunque nuestro centro de operaciones era El Puerto, no podíamos perdernos Cádiz, Sanlúcar de Barrameda y Vejer de la Frontera.

En Cádiz tuvimos un guía excepcional, Juan Martín Beardo, gran amigo y gran fotógrafo que junto a otros tres amigos forman el Grupo Tercero Efe, que exponen en el Museo de Cádiz hasta el 28 de abril, un trabajo realmente excepcional, todo un suceso artístico bajo el título LA LUZ IMPOSIBLE.

Cuatro fotógrafos forman Tercero Efe, Paco Rocha, Rafael Sánchez, Rafa Pérez y Juan Martín Beardo.

Ellos atesoran muchos premios fotógraficos y audiovisuales. Han pasado y es natural del blanco y negro, aunque lo siguen utilizando, al mágico mundo del color. Pero también han trabajado realismo clasicista, algo que se nota en esta extraordinaria exposición.

Por eso se enfrentaron a La Luz imposible, extasiados ante la obra de Zurbarán que se conserva en el Museo Gaditano.

Y lo han conseguido recreándose en La Luz, desdeñando los volúmenes y las perspectivas que no le importaban al maestro del tenebrismo.

Ellos han sido actores, coreógrafos, sastres, artesanos… reinterpretando las obras (11) que guarda el Museo.

Los amigos de Tercera Efe, amigos, familia, han trabajado durante dos años en este ambicioso proyecto.

Una obra titánica, original, única. Por eso ha sido avalada por la Universidad de Cádiz.

Monjes, obispos, ángeles … todos vestidos e iluminados con La Luz imposible. Realmente no estamos sólo ante un magnifico trabajo fotógrafico, los cuatro fotógrafos gaditanos han experimentado lo que parecía un reto imposible.

La exposición que será itinerante por el momento en la provincia gaditana, merece ser admirada en toda España.

Cádiz es una de las capitales mas atractivas del mundo, su historia crisol de culturas, sus monumentos, una Isla llena de contrastes que te enamora.

Y si encuentras un enamorado de su tierra como mi amigo Juan, el disfrute se multiplica.

Con el nos sentamos en la mesa de un bar típico en la calle San José, Recreo Chico, donde María nos ofreció un Amontillado de Gutiérrez Colosía, de El Puerto de Santa María.

La copa se llena de perfume, sus aromas son únicos y para acompañarlo unas deliciosas croquetas de lomo en manteca, queso Payoyo con beicon y chorizo con queso de cabra.

Este bar tiene otras especialidades como la carrillada moruna y distintos arroces. Y en cuanto al vino no me extraña que haya enamorado a los hermanos Roca, de El Celler de Can Roca, que lo tienen en su carta de vinos y en algún plato de cocina, como una joya.

Paseando por la Tacita de Plata, que es como se debe conocer cualquier ciudad, hay otras visitas obligadas como Casa Manteca, una barra llena de ambiente donde degustas las tapas servidas en un papel de estraza, !qué jamón! y qué ambiente.

Y la noche gaditana nos ofrece otra sorpresa, en el Mercado Central, el Freidor del Mercado, para degustar un cazón, unas tortillitas de camarones y otras frituras siempre en su punto.

Y hablando del Mercado Central, es otra visita obligada. Da gusto ver los puestos de pescado y !que precios!.

Uno que vive en Barcelona siente envidia del coste de la vida del que disfrutan en esas tierras.

Tierras como Sanlúcar de Barrameda. Un paseo por Bajo Guía admirando en lontananza el Coto de Doñana es otro de los momentos únicos.

Y pasear por las calles y admirar sus preciosas casas es una delicia como las que ofrece Dulcería la Rondeña.

Y tras maravillarnos de establecimientos tan emblemáticos, dirigimos los pasos a una taberna típica Sanluqueña: Casa Balbino.

Manzanilla Solear, ensaladilla rusa, langostinos de Sanlúcar, gambas de Huelva y unas deliciosas tortillitas de camarones, qué maravilla el disfrute de estos manjares únicos.

Un tapeo de lujo, tapeo del que participa el cliente, pues uno se convierte en camarero y con mucho gusto.

Pero tampoco deben perderse Vejer de la Frontera. Qué maravilla de pueblo blanco. No se lo pierdan, porque merece la pena pasear por sus empinadas calles.

Vejer con sabor árabe, andalusí. Por eso escogimos un restaurante que ofrece una cocina marroquí de alto nível.

Una belleza de establecimiento, El Jardín del Califa, donde degustamos un buen tabulé, Pastela de pollo y Tagine de cordero, platos acompañados de un buen pan y terminar el ágape con un excelente té marroquí.

Como ven, Cádiz ofrece además de maravillas monumentales y gentes todo simpatía, contrastes gastronómicos y un Océano Atlántico, con playas que invitan a la contemplación y al baño.

Volveremos a esta tierra tan acogedora, tan cálida. Una tierra que para los que amamos el arte de vivir es un chute de reposo y placer.

MF

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